lunes, 5 de marzo de 2012

Mala ciencia… y mal periodismo: ¡Periodistas, lean el libro de Ben Goldacre!


Por fin ha llegado a mis manos (y el tiempo necesario para leerlo y escribir sobre él con calma) el libro Mala ciencia, de Ben Goldacre. Este psiquiatra y periodista científico (se le puede seguir en varios medios británicos, en su blog o en Twitter @bengoldacre) es en su país el azote de eso, la mala ciencia. La de las pseudociencias, sí, pero también la de las malas praxis profesionales de los científicos, las empresas farmacéuticas y los medios de comunicación.
Lo bueno del libro, entre otras cuestiones, es que reparte estopa a unos y a otros, con una fina ironía al más puro estilo de la famosa flema británica. Ya no vale eso de, “claro, ataca a la homeopatía porque está vendido a las farmacéuticas”, ni falacias del tipo “las compañías farmacéuticas nos engañan, ergo, la homeopatía es buena”. Goldacre da caña a todos. Me recuerda mucho al libro Ciencia o Vudú, de Robert L. Park, que también recomiendo leer
Antonio Martínez Ron (@aberron) habló en su día del libro, así que me detendré en algunos aspectos que considero relevantes como periodista. Para empezar, creo que debería ser de obligada lectura para cualquier periodista. Cualquiera, los especializados, y en especial los periodistas generalistas que en algún momento tienen que cubrir información científica, así como los redactores jefes y los directores de medios que deciden lo que se publica y lo que no. Las probabilidades de que en los medios aparecieran más y mejores artículos de ciencia aumentarían.
Vale, el libro puede parecer algo largo, demasiado exhaustivo y profuso, con ejemplos de Reino Unido desconocidos en España, una colección de las obsesiones de Goldacre. Pero claro, a tenor de lo descrito es normal esta obsesión: homeópatas, nutricionistas, empresas farmacéuticas y demás hierbas hacen y deshacen a sus anchas, y los medios de comunicación a su servicio. Una de las muchas “parajodas” de la actual época: mientras un buen profesional como Goldacre sigue pagando la hipoteca de su sencillo apartamento, los charlatanes mediáticos viven en lujosas mansiones, y cuentan con potentes armas publicitarias, mediáticas y legales para acongojar a cualquiera que ose criticarles. Qué más da si venden fraude. El dinero y la telegenia se han hecho más fuertes que la verdad. La prioridad son los beneficios, no las personas.
Eh, entonces no, que soy un periodista con poco tiempo. En este caso, recomiendo el capítulo 12, dedicado a los periodistas, el 14 sobre la mala estadística (que hará las delicias de Josu Mezo – Malaprensa), y el 15, sobre cómo no hay que cubrir una “noticia” (el caso de la vacuna triple vírica), y la importancia de contar con periodistas especializados en ciencia.
Pero sería una pena perderse los demás capítulos, porque a lo largo del libro se encuentran menciones a los medios y los periodistas, otra de las obsesiones de Goldacre. Normal, es consciente de su importancia y poder, y se desespera cuándo no lo hacemos bien. Los medios y los periodistas tenemos mucha culpa del auge de la mala ciencia. Nos hemos vuelto escaparates publicitarios y altavoces de esta gente.
Y es que si queremos llegar a la sociedad, los medios de comunicación siguen siendo la mejor opción, nos guste o no. Si no, seguiremos auto-marginándonos, llegando a una minoría de “frikis” o cerebritos que ya son fans de la ciencia, y a los que ya tenemos ganados.
Supongo que por todo ello, les-nos dedica varios pullazos a lo largo del libro, como “seguiré leyendo blogs y no periódicos para informarme bien de ciencia”. Y frases memorables que deberían incluirse en los manuales de periodismo científico, como “las páginas de análisis y conclusiones de la parte final (de los artículos de investigación) son como las páginas de opinión de un periódico, no es en ellas donde ustedes se informan de las noticias del día.”
También sugiere que el formato noticias de los medios no casa bien con la ciencia, en especial con la salud. Habría que matizar que sí hay noticias en ciencia, pero al igual que en otras secciones, también hay mucha morralla que acabamos publicando, y ésta sería la que tendríamos que desterrar. Y desde luego, tendríamos que dar más cabida a formatos como el reportaje o la entrevista, o críticas de libros de ciencia, que también es cultura.
El libro ha tenido la suerte de caer en manos de @aberron, como decía, que lo ha promocionado en un blog, y ha entrevistado al propio Goldacre, que por supuesto también recomiendo leer. Goldacre comenta que publicará el año que viene un libro sobre la industria farmacéutica. Habrá que estar atentos.
En fin, que ya no voy a discutir con nadie que defienda la homeopatía o la medicina alternativa. Directamente le voy a decir que se lea el libro de Goldacre.

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