viernes, 29 de junio de 2018

Vejez, ceguera y genes

La parte posterior del ojo está cubierta por una delgada capa de tejido nervioso llamada retina. Cuando llega el estímulo luminoso a ella, se inicia la percepción visual.

Algunas veces, en personas de la tercera edad, la parte central o «mácula» de la retina se degenera y provoca problemas visuales que derivan en la pérdida de la visión central.


 A este padecimiento se lo conoce como «degeneración macular» y es la causa de ceguera más común en la gente mayor.
Algunos factores que elevan el riesgo de sufrir esta alteración son el tabaquismo y la obesidad. Los genetistas han encontrado que una mutación, en la que el ADN sufre un pequeñísimo cambio en su estructura molecular, puede ser el factor etiológico de ese trastorno. Esta modificación hace que se produzca una proteína llamada CFH y que induzca una gran inflamación, que destruye las células de la mácula y causa que la persona pierda la vista.




Hasta hoy no se conoce algún tratamiento para curar la degeneración macular; empero, si se pudiera detectar con anticipación la propensión a ella, se podría instituir un tratamiento preventivo para retardar su aparición por medio de medicamentos o de terapia con láser, de tal modo que se evitara la proliferación de vasos sanguíneos dañados y permeables.
Por ejemplo, un estudio de la secuencia genética de una persona podría revelar si tiene o no propensión genética a esta afección.
El descubrimiento de la proteína CFH como causante del problema lo han confirmado tres grupos de investigadores diferentes, lo cual le da mayor credibilidad. La presencia de esta proteína explica el 50 por ciento de las diferencias entre aquellos que desarrollan degeneración macular y los que no lo hacen.

                                     

domingo, 10 de junio de 2018

Una especie de rinoceronte que se puede dar por extinta

Hace unos días las autoridades keniatas avisaban del delicado estado de salud de Sudán. Sonará raro lo de Sudán para los lectores, pero este es el nombre propio del último rinoceronte blanco del norte macho. ¿Cómo puede ser que en los civilizados tiempos que corren este haya llegado a ser el último macho? Pues porque la caza furtiva ha reducido la población a 3 (ahora 2) individuos de rinoceronte blanco del norte. Y habrá quien no se preocupe mucho, habrá quien diga "sigue habiendo rinocerones blancos", "el resto de poblaciones de rinoceronte blanco están bien".

 Pero a este consuelo de tontos le viene el mazazo. La población norteña del género Ceratotherium ha sido descrita en los últimos años como una especie propia y no una subespecie del rinoceronte blanco. Así, estaríamos ante la desaparición del último macho de la especie Ceratotherium cottoni. Una especie que ha sido condenada a la extinción por la caza. Y es que aunque haya sido descrita como una especie aparte (Groves et al., 2010), parece que este trabajo científico ha pasado desaparcibido. Y al final el último macho de esta especie ha muerto, dejando a dos hembras como últimos representantes de la especie antes de desaparecer.
¿Cómo se llega a estos niveles de fracaso en la conservación? Quizás porque las administraciones y organizaciones que se encargan de ello no están al día sobre la fauna que deben proteger.

Northern White Rhinoceros Angalifu.jpg
imagen bajo creative commons: public domain

Referencias:
Groves, C. P., Fernando, P., & Robovský, J. (2010). The sixth rhino: a taxonomic re-assessment of the critically endangered northern white rhinoceros. PLoS One, 5(4), e9703.