sábado, 22 de septiembre de 2018

Talento o experiencia

Cuando se oye hablar del gran talento que poseen algunos músicos, matemáticos, deportistas o científicos, uno se pregunta a qué se deben sus extraordinarias capacidades. ¿Se trata de un don que se tiene desde el nacimiento o es algo que se adquirió?


Psicólogos que se han dedicado a buscar la respuesta aseguran que detrás de aquellos que sobresalen por su pericia en arte, ciencia o deporte hay muchos años de un aprendizaje logrado tras practicar intensamente su campo de trabajo.
Por medio de la resonancia magnética funcional compararon la actividad cerebral de un ajedrecista novato y la de un experto mientras resolvían el mismo problema.

En el inexperto se observó una actividad en el área media del lóbulo temporal. Esto indica que estaba analizando un movimiento de fichas inusual y nuevo para él.

En cambio, en un gran maestro del ajedrez se activaron las cortezas frontales y parietales, lo que supone que estaba recobrando información almacenada en su memoria de largo plazo.

El individuo experimentado reúne pequeños trozos de conocimiento en paquetes, los mismos que recobra completos en el momento que los necesita. Por su parte, el aprendiz trabaja con trozos aislados de conocimiento.

Así las cosas, el genio no nace; se hace a base de trabajo y práctica intensos.