martes, 25 de marzo de 2014

Detectan la señal de la primera sonda que estudió de cerca un cometa y que vaga por el espacio sin funcionar desde 1997




   La nave espacial ICE de la NASA, la primera que estudió de cerca un cometa, se ha acercado recientemente la Tierra lo suficiente como para ser detectable por el Allen Telescope Array (ATA). Esta sonda, lanzada en 1978, lleva desde 1997 vagando por el espacio sin función alguna. De hecho, los funcionarios de la agencia espacial estadounidense han reconocido que ya no tienen el equipo que les permitía comunicarse con ella.
   El Centro para la Investigación del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) tiene un programa de detección de señales usando el Allen Telescope Array situado en el Radio Observatorio Hat Creek (California). Durante 12 horas todos los días, varias estrellas y exoplanetas descubiertos se observan en un esfuerzo por detectar cualquier señal de radio entre 1 GHz y 10 GHz que, según los expertos, pueden ser de una civilización tecnológica extraterrestre.
   Gracias a este proceso habitual, el telescopio pudo localizar a ICE el pasado 10 de marzo, a pesar de que su señal era muy débil, y cinco días después fue detectada de nuevo confirmando las sospechas de los científicos.
   Ahora se sabe que la nave espacial está a un poco más de 0,3 UA de la Tierra (unos 45 millones de kilómetros) y, tal y como estaba calculado por la NASA, se está acercando a la Tierra, alcanzando su máximo acercamiento el 9 agosto de este año.
   El SETI ha explicado que ese día la señal debe ser 10.000 veces más fuerte de lo que es ahora. La agencia espacial estadounidense ha explicado que entusiastas de la radio de todo el mundo están tratando de encontrar una manera de comunicarse con ICE y ordenarle que comience a enviar cualquier dato que haya reunido en sus últimos años en el espacio.

TRES DÉCADAS DE TRABAJO

   ICE, primero llamada ISEE-3, fue lanzada al espacio el 12 de agosto de 1978 con una masa total de 390 kilogramos y alimentada por paneles solares. Esta nave era parte del trío de sondas que fueron enviadas por la NASA en órbitas que se alejaban mucho de la Tierra para investigar el viento solar, la magnetosfera, el plasma y los rayos cósmicos.
   Una vez cumplido su objetivo en 1982 se propuso una nueva misión para la nave: estudiar un cometa. La nave tuvo que realizar numerosas maniobras espaciales y sobrevuelos de la Tierra y la Luna en los siguientes dos años para poder tomar una órbita heliocéntrica, lo que consiguió a finales de 1983.
   Tras este logro, la nave debía estudiar la atmósfera del cometa y su interacción con el viento solar y el medio interplanetario. Tras realizar sus mediciones del cometa Giacobini-Zinner en septiembre de 1985, se dirigió a una zona del espacio entre el Sol y el cometa Halley para tomar los datos del medio interplanetario mientras otras sondas investigaban el famoso cometa.
   En 1991 la nave fue encomendada para estudiar las eyecciones solares y los rayos cósmicos, realizando observaciones simultaneas con la sonda Ulysses. Finalmente, y tras calcular que en 2014  debería pasar cerca del planeta, los funcionarios de la NASA dieron por finalizados sus servicios y en 1997 la nave fue declarada 'no funcional' y dejada a su suerte a pesar del hilo de comunicación que aun quedaba.
   Sin embargo, se decidió dejar el transmisor encendido para que en 1999 se pudiera seguir su señal al pasar la sonda por detrás del Sol y estudiar como era afectada. Tras el experimento la sonda debía ser apagada al desconectar su transmisor, pero no se hizo, lo que ahora ha permitido su localización de nuevo.

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