jueves, 28 de enero de 2016

Emergen nuevas evidencias que sustentan la teoría de que el alzhéimer es transmisible

Normalmente, la enfermedad no es contagiosa, pero personas que recibieron injertos de cadáveres muestran marcadores reveladores en sus cerebros.


Por segunda vez en cuatro meses, investigadores han reportado resultados de autopsias que sugieren que la enfermedad de Alzheimer puede, ocasionalmente, ser transmitida a personas durante ciertos tratamientos médicos, aunque los científicos dicen que ninguno de los conjuntos de resultados es concluyente.

Depósitos de proteína β -amiloide (en marrón) en la corteza frontal de pacientes que desarrollaron la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob después de una cirugía. 


Las últimas autopsias, descritas en el Swiss Medical Weekly del 26 de enero, se llevaron a cabo en los cerebros de siete personas que murieron a causa de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ), un raro mal que atrofia el cerebro. Décadas antes de su muerte, todos estos individuos habían recibido injertos quirúrgicos de duramadre, la membrana que cubre el cerebro y la médula espinal. Estos injertos se prepararon a partir de cadáveres humanos y estaban contaminados con el prión causante de la ECJ.
Pero además de los daños causados ​​por los priones, cinco de los cerebros mostraban algunos de los signos patológicos que están asociados con la enfermedad de Alzheimer, informan los investigadores de Suiza y Austria. Placas formadas por la proteína β-amiloide fueron descubiertas en la materia gris y en vasos sanguíneos. Los individuos, con edades comprendidas entre 28 y 63 años, eran inusualmente jóvenes para haber desarrollado estas placas. Un conjunto de 21 controles, que no habían tenido injertos quirúrgicos de duramadre, pero que murieron a causa de la ECJ esporádica en edades similares, no mostraba esta firma amiloide.
Problemas de Trasplantes
Según los autores, es posible que la duramadre trasplantada estuviese contaminada con pequeñas "semillas" de proteínas β-amiloide,–que algunos científicos piensan que podrían ser un desencadenante del mal de Alzheimer– junto con la proteína priónica que contagió a los beneficiaros con la ECJ.
Ambas enfermedades tienen largos períodos de incubación. Pero mientras que la ECJ progresa rápidamente una vez iniciada, la enfermedad de Alzheimer, al estar relacionada con la edad, se desarrolla lentamente. Ninguno de los individuos había mostrado síntomas evidentes de alzhéimer antes de su muerte.
Los nuevos resultados llegan  poco después de otro estudio publicado en la revistaNature en septiembre pasado en el que científicos de la Universidad College de Londres informaron que cuatro de ocho personas relativamente jóvenes, los cuales murieron de ECJ décadas después de recibir lotes contaminados de la hormona de crecimiento preparada a partir de cadáveres, también mostraron tener placas amiloides en los vasos sanguíneos y la materia gris de sus cerebros.
"Nuestros resultados son consistentes", dice el neurólogo John Collinge, coautor del artículo de Nature. "El hecho de que el nuevo estudio muestre la misma patología emergente después de un procedimiento completamente diferente aumenta nuestra preocupación".
No es contagiosa
Ninguno de los estudios implica que la enfermedad de Alzheimer pueda transmitirse a través del contacto normal con los cuidadores o familiares, subrayan los científicos. Además, en la práctica clínica ya nadie utiliza preparaciones obtenidas a partir de cadáveres.  Se emplea hormona del crecimiento sintética para los trastornos de crecimiento, y membranas sintéticas para remendar en cirugías cerebrales.
Pero los científicos dicen que si la teoría de la siembra amiloide resulta ser cierta, tendría importantes implicaciones clínicas. En cirugía general, por ejemplo, la proteína β- amiloide, que suele ser muy pegajosa, no es rutinariamente eliminada de los instrumentos quirúrgicos; los procedimientos de esterilización estándar no pueden eliminarla.
"Es nuestro trabajo como médicos prever lo que podría convertirse en un problema en la práctica clínica", dice Herbert Budka, neuropatólogo del Hospital Universitario de Zurich, Suiza y coautor del último documento.
"Nada ha sido demostrado aún", advierte Pierluigi Nicotera, director del Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas en Bonn. Señala que el β-amiloide no ha sido identificado en los preparativos que fueron trasplantados, tanto en la hormona del crecimiento o en los estudios de duramadre. Los investigadores tampoco pueden descartar la posibilidad de que la enfermedad subyacente que condujo a la necesidad de neurocirugía podría haber contribuido a la patología amiloide observada, como los autores del último estudio apuntan.
"Necesitamos más estudios sistemáticos en organismos modelo para averiguar si la hipótesis de la siembra de la enfermedad de Alzheimer es correcta", dice Nicotera. 

Fuente: http://www.scientificamerican.com/article/more-evidence-emerges-for-transmissible-alzheimer-s-theory/

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