Ninguna de estas conjeturas pretende ser una crítica. Más bien, subraya la mayor fortaleza del libro: Samson escribe como un guía turístico amigable, resumiendo un campo de estudio fascinante de una manera que suscita nuevas preguntas. Su síntesis es dinámica y ambiciosa, y reúne la filogenética comparada, la etnografía, la primatología y la neurobiología para crear una narrativa que marcará la pauta en la investigación del sueño durante los próximos años. Sus lagunas y puntos ciegos no son defectos fatales, sino invitaciones para futuras investigaciones.

El libro "El mono insomne" logra rescatar las ideas de Aristóteles sobre los beneficios del sueño, al tiempo que reconoce el costo evolutivo del descanso. Al presentar el sueño como una compensación —donde los humanos utilizan periodos de sueño intenso y rico en sueño REM para liberar tiempo de vigilia para la innovación cultural—, Samson lo replantea como un recurso estratégico. Su llamado a la "iluminación del sueño", en la que la luz natural, las reuniones alrededor del fuego y prácticas culturales como los refugios compartidos y el colecho se adaptan a nuestro nicho ancestral, ofrece una hoja de ruta pragmática tanto para investigadores como para responsables políticos.

Si las predicciones del libro resultan ser ciertas, la próxima generación podría disfrutar del mejor descanso nocturno de su historia, no prolongando la duración del sueño, sino adaptando sus hábitos de sueño a las presiones que moldearon a la especie humana. Samson no solo ha resuelto una posible paradoja, sino que también ofrece una visión del sueño científicamente rigurosa y socialmente relevante. El libro nos recuerda, de manera oportuna, que dormir bien, lejos de ser un pasatiempo de perdedores, podría conferir la máxima ventaja evolutiva.